lunes, 21 de mayo de 2012

No soy perfecta pero, ¿acaso alguien lo es?


No soy alta, en realidad, ni siquiera llego al metro sesenta y ocho, aunque con tacones altos los sobrepasaré. No tengo unos ojos impresionantes, ni un pelo perfecto. Sí, tengo un montón de defectos, no me importa admitirlo. No pienso en las consecuencias que puede tener lo que hago, simplemente, lo hago. También lloro aunque no me veras hacerlo, soy incapaz de estarme quieta, hablo demasiado, siempre me pueden los nervios. Y me enfado muy deprisa, fácilmente, a veces por tonterías aunque se me pasa muy rápido. Pido perdón, y aunque lo haga de corazón, muchas veces no me creerás. Escribo frases en los márgenes de los cuadernos y nunca me acuerdo al día siguiente. Lo que puedo prometerte es que no te aburrirás conmigo, te volveré loco y querrás salir corriendo de lo pesada que me pongo a veces. Soy impredecible, vivirás sin saber lo que te espera conmigo. También te darás cuenta, con el tiempo, de que soy algo caprichosa y un poco coqueta también, para qué negarlo. Soy algo vergonzosa. Canto en la ducha y escribiré tu nombre en mi lugar favorito. No necesito nada más que una sonrisa para salir de casa, sonrío sin ningún motivo, tengo mis días: si me levanto con el pie izquierdo, no habrá quien me aguante, pero si me levanto de buen humor, aunque no quieras, te acabará doliendo al tripa de tanto reír.
Y si chasqueo con los dedos hago magia, tengo el poder de no preocuparme de nada. Me encantan los pequeños detalles, y también pienso que si se cierra una puerta, se abre otra.

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